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Cuando Google lanzó su plataforma de colaboración hace poco más de un año, causó sensación entre la comunidad de Internet. Wave se convirtió en una moda, e incluso en una especie de club privado al que solo podías entrar por invitación. Nadie hubiera imaginado en ese momento que dicha aplicación estaba destinada al fracaso y la desaparición. Hace unos días Google anunció oficialmente el final de Wave.
Wave capto la atención del público por su innovadora mezcla de varias herramientas de las denominadas “tradicionales”, como correo electrónico, mensajería instantánea, edición de blogs, y compartición de video y fotografías. Todo en un solo interface en el que los usuarios encuentran nuevas formas de colaborar, o simplemente de compartir cualquier tipo de información, que se ordena en una especie de cadena de comentarios bajo un “Wave”.
Grandes expectativas se tenían sobre esta nueva y disruptiva plataforma. Incluso fabricantes de software de colaboración saltaron de inmediato al terreno para apoyar al desarrollo de Wave, ejemplos como Salesforce, SAP y Novell, este último con Pulse, producto basado en Wave que publicitó intensamente y que es muy probable que nunca vea la luz.
Pero, ¿Qué paso con Wave?. Cuáles fueron los factores que causaron que un producto tan innovador perdiera por completo la atención de la comunidad de usuarios de Internet, de los cuales capto poco más de un millón. Muchos factores intervinieron en el fracaso, entre ellos:
Nunca fue lanzado oficialmente, inició como un proyecto en desarrollo al que se podía acceder solo por invitación limitada, situación que lo mantuvo fuera de las masas. Y para Mayo de este año cuando finalmente se abrió al público, los primeros usuarios ya habían perdido el interés. Tuve la fortuna de recibir una invitación temprana y de utilizar la plataforma, pero fueron muy pocos los Waves en inicié por la falta de usuarios con quien interactuar.
Lo arraigado de las herramientas tradicionales como correo electrónico, mensajero instantáneo y Facebook. El usuario de Wave nunca estuvo dispuesto a reemplazarlas por la nueva plataforma. En lo personal no encontré una forma de lograrlo exitosamente. Wave tiene muy interesantes extensiones pero no es reemplazo para un email.
El limitado alcance de Wave, que se orienta a colaboración entre grupos bajo un tema, lo que desencantó a usuarios de sitios como Facebook, que no iban a lanzar un nuevo Wave para cada cosa que quisieran compartir.
Lo innovador resultó ser demasiado complejo para asimilarse rápidamente. La curva de aprendizaje para ser eficiente al utilizar Wave superó en mucho al tiempo que los usuarios decidieron invertirle.
Probablemente Wave es una herramienta demasiado adelantada para su tiempo, y quedará en el recuerdo como algo que pudo haber transformado la forma en que colaboramos en Internet.
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